Hoy todo me resulta tan trivial, tan falto de interés. ¿Qué más da hablar o callar? Hoy no me apetece vivir, me apetece soñar. Soñar que mi sueño es la más tangible realidad.

Miradme soy Alicia, Alicia en el país de las desdichas sin cartas animadas, sin reinas malvadas. Miradme soy Alicia, no me llaméis Ana, hoy no soy Ana, soy Alicia. La que ríe con un conejo parlante. Le cuento que hoy me aprisiona la vida, que los hierros invisibles me aprehenden a esta farsa. Le cuento que la vida es tan real como mi sueño y por eso me quedo con él. Porque al menos así puedo sonreír. Sonreír sin tabúes, como antaño. Como cuando un caramelo era el mayor de los tesoros.

Miradme ahora soy Petter Pan, vuelo con prisa, acompañada de campanilla. La segunda estrella a la derecha, lo se, lo recuerdo. Campanilla dice que debo despertar pero no la escucho, no me gustan sus alas. Solo saben volar de día.

Hoy quiero soñar, no quiero vivir. No, malditos, dejadme soñar, que más os da. Nadie os ha pedido que me despertéis. Nadie os ha dicho que toquéis las campanas, aun no es de día, todavía veo la luna.

Me incomodáis, me duele el cuerpo al sentir que estáis ahí. Iros, no os necesito, iros tan lejos como podáis. Acabad con este dolor. ¿No me veis llorar? ¿Acaso no podéis ver mis lágrimas? Os da igual, lo se, se que solo hacéis lo que algunos quieren que hagáis, lo que os enseñaron a hacer. Vivir y despertar a los que duermen. Jamás sabréis soñar, jamás seréis felices pero os da igual. Solo os importa ese mundo, ese falso mundo al que llamáis realidad. Con vuestros estúpidos sueños de progresar; de ser más en la escala imaginaria de vuestra sociedad. Sois repugnantes.

Miradme soy Ana, soy un sueño, un sueño que ya no sabe innovar, que se ha estancado en una fantástica irrealidad. Miradme soy detestable, soy ausencia, soy silencio.

El ruido me despierta de un placentero sueño, pero sonrío al recordar…recordar que mañana, de nuevo, volveré a soñar…